miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL CONDE VERNIANO


Por Javier Coria Fotos: Francesc Sans

La historia de la afición del conde italiano Piero Gondolo della Riva por las novelas de Jules Verne es un viaje extraordinario que dura varias décadas. Gondolo es uno de los mayores expertos mundiales de Verne y el mayor coleccionista de manuscritos y objetos del escritor francés. Éste políglota, habla cuatro idiomas -entre ellos un perfecto castellano- y tiene nociones de tres más -entre ellos del catalán-, es el autor de prólogos y prefacios de muchas de las ediciones de las noventa y cinco lenguas a las que está traducida la obra verniana. Hablamos con él durante las pasadas jornadas del Primer Congreso Internacional Jules Verne de Barcelona, donde dio una conferencia magistral sobre los escritos apócrifos del novelista galo.

Usted lleva –no le gusta que le trate de usted, hace años que nos conocemos, pero el protocolo me obliga- unos cincuenta años estudiando la vida y la obra de Verne. ¿Cuándo comenzó esta pasión verniana?

Con trece años y medio. Como a todos los niños me regalaban novelas, en traducciones italianas, de Verne. En aquella época, como en España, se traducía el nombre del autor. Para nosotros era Giulio Verne, incluso había quien pensaba que era un novelista italiano. No todas las novelas me gustaban, claro que unas me gustaron mucho, por ejemplo “Los hijos del capitán Grant”, “La isla misteriosa”… el misterio y los enigmas que hay en las novelas de Verne me encantaban. Ya hablaba francés muy bien, y prefería leer las novelas en el idioma original. Un librero anticuario de Turín tenía muchas ediciones antiguas de Verne, de la editorial de Jules Hetzel. En Turín, y en todo el norte de Italia, hay una cultura francesa muy grande.

"Les Frères Kip"

¿Recuerda cuál fue la primera novela de Verne que compró?

Sí, claro, fue una edición de Hetzel de “Les Frères Kip” (“Los hermanos kip”). Me gustaba la encuadernación, los grabados, el olor del papel de las ediciones antiguas, en contraposición a las ediciones modernas de la época, italianas o francesas, que me interesaban menos. Y empecé así, yo quería tenerlo todo, todas las novelas… con veinte años me fui a vivir a París una temporada para documentarme sobre Verne…

¿Y ya no paró de comprarlo todo?

Sí, pero entre los años 1999 y 2000 vendí mi colección a la ciudad de Amiens. En la prensa se escribió que fueron 30.000 documentos, aunque nadie lo sabía con exactitud, ni yo, ni la ciudad que compró la colección. Porque dependía de cómo se contaran. Por ejemplo, yo tenía una colección de artículos sobre el editor Hetzel y Jules Verne, y eran setenta volúmenes de recortes de prensa y artículos encuadernados. Si calculas cada tomo como un documento te da una cifra, pero si lo cuentas con los documentos que contiene te da otra cifra. En fin, que es imposible encontrar un criterio para contar una documentación tan ingente.

No sólo documentos y manuscritos, compró objetos personales del novelista y de su editor…

Sí, claro. Yo viví en la casa de los herederos de Hetzel y me vendieron muchas cosas a lo largo de treinta años. También los muebles del despacho de Hetzel en el “18, rue Jacob” de París, donde el editor recibió por primera vez a Jules Verne en el año 1862. Yo tenía los sofás, los sillones y todo con el tapizado original. Lo curioso es que también tenía un grabado de época de dicho despacho colgado en la pared, y todos los muebles que salían en la lámina estaban allí, en el salón de mí casa. Ahora es la “Sala Hetzel” del museo de Amiens, por cierto.

“Sala Hetzel” del museo de Amiens

No seré indiscreto preguntándole cuánto le pagaron por su colección. Pero ¿en cuánto se valoró?

Me parece bien que no seas indiscreto, no esperaba menos de ti.

Digamos que dicha colección estaba valorada en siete cifras, hablando en euros, pero sigamos. ¿Por qué Verne sigue suscitando tanto interés?

Sin duda es un autor muy popular, pero mal conocido. Si uno se va a Australia y dice Jules Verne, enseguida te citaran alguna película de Walt Disney, y quizá “20.000 leguas de viaje submarino”. El cine lo ha hecho muy popular, pero eso no quiere decir que el público conozca a Verne, y menos que lo lea.

En España se editaban las primeras ediciones de las novelas de Verne casi simultáneamente que en Francia…

Piero Gondolo fotografiado en el patio del Institut d'Estudis Catalans (F. Sans)

En Italia también, y en Alemania… esos eran los contratos que tenía Hetzel con los editores extranjeros. Pero te diré que en Italia salió una edición pirata de “Cinco semanas en globo” en el año 1869. El primer contrato de Hetzel y los editores Treves de Milán datan de 1870. Quiere decir que un año antes un editor de Vercelli (Piamonte) publicó una edición pirata cortada, le faltaban cuatro capítulos, de “Cinque settimane in pallone”, poniendo “Cinco semanas en “un” globo”.

Después de las primeras ediciones que, salvo excepciones, se publicaban completas y con mucha calidad en las diversas lenguas, proliferaron las ediciones mutiladas, versionadas, resumidas, por lo menos en España.

Y en Francia también. La editorial Hachette, en los años treinta y cuarenta, en la colección “Bibliotèque Verte”, se suprimían de los libros de Verne los párrafos o capítulos de temática científica, que eran más aburridos para los niños, claro. Creo que eso se hizo en todo el mundo. Se puede discutir si es oportuno o no, yo no lo sé, pero no estoy completamente en contra, porque un niño que lea “20.000 leguas…” se encontrará con listas interminables de peces… esto creo que es muy pesado para un lector infantil.

¿Cuál es la novela de Verne más vendida en la historia?

Sin duda “París siglo XX” –novela que estuvo perdida y se publicó en 1994-, que en mi opinión es una novela muy floja. Yo estuve a cargo de esta edición, ya que la editorial Hachette me encargó el prefacio y las notas. Se vendió bien porque es de Verne y además habla de París en el futuro. En Francia se vendieron 200.000 copias en 15 días, y está traducida a 40 idiomas. Hetzel la rechazó porque no le gustaba, y para mí tenía razón.

¿Hay una lectura adulta de Verne?

Sin duda, y una lectura universitaria, muestra de ello son los investigadores vernianos que hay en varias universidades del mundo, y en España tenéis una buena muestra, en la Universidad de Zaragoza, por ejemplo. Yo, que soy abogado de formación, mi tesis fue sobre las ideas políticas y la utopía de Verne. Fíjate, en un trabajo de derecho que presenté en 1971, cuando Jean Chesneaux había publicado en ese mismo año “Una lectura política de Jules Verne”. Creo que esto me ayudó, porque así pareció aceptable hablar de estas cosas, sino creo que me hubieran dicho que Verne no entraba en la temática jurídica, aunque Verne también era abogado.

Verne fue burgués y conservador, pero a quién ve veleidades libertarias o de socialismo utópico en algunas de sus obras.

El libro más político y que quizá haya cambiado más la imagen de Verne es una novela que fue transformada completamente por su hijo Michel: “Los náufragos del Jonathan”. El original tenía 16 capítulos y Michel añadió 15 más, además de cambiar totalmente la idea de base. Podemos decir que es una novela de izquierdas, pero Verne era de derechas. En los años sesenta y setenta del siglo XX, hubo una tendencia entre los críticos para reivindicar un Verne socialista o de izquierdas, pero es una idea falsa. Se vendieron muchos libros con esa imagen del revolucionario subterráneo, pero yo no creo en estas tesis.

En fin, aun estando de acuerdo con Piero Gondolo es fácil encontrar ecos de ideas sansimonianas y cabetianas en las primeras novelas de Verne, quizá por inspiración de sus amigos masones como Dumas, Nadar, o su propio editor Hetzel, por no hablar de uno de sus colaboradores, el geógrafo anarquista Élisée Reclus. Claro que estas pinceladas de socialismo utópico de algunos de los personajes vernianos conviven con claras referencias racistas o machistas de otros. Piero Gondolo vendió su colección, pero puedo dar fe que sigue comprando y coleccionando. Es fácil que cualquiera de ustedes se encuentre con éste piamontés buscando cromos, láminas sobre Verne o del género de anticipación por librerías anticuarias de Madrid o Barcelona, donde los libreros lo conocen como “El italiano de Verne”.

En la librería anticuaria Violán (BCN): Nicolás Moragues, Piero Gondolo, Per Johan Moe y el autor de la entrevista, Javier Coria

APÉNDICE 1: VERNE EN VIGO Y EL DIARIO DE ABORDO

Entre los documentos depositados en el Museo Jules Verne de Amiens, ciudad donde residió y falleció Jules Verne, están muchas notas y los cuadernos de viajes del escritor, que supuestamente Verne habría quemado según recogían algunas fuentes. Piero Gondolo compró estos diarios de viajes al tataranieto de Jules Verne, diarios inéditos y que aún están en estudio. Por ejemplo, éste redactor tiene fotocopias de las páginas de dichos diarios que se refieren a las dos visitas que Verne hizo a la ciudad de Vigo, en 1878 y 1884. Quizá estas anotaciones terminen con algunas leyendas que hay sobre dicha visita. Muestra de que la investigación verniana está viva es que, en los descansos de las sesiones del pasado Congreso de Barcelona, el periodista vigués Eduardo Rolland; Piero Gondolo, como descifrador de la endiablada letra de Verne,  y un servidor nos dedicamos a completar algunas partes ilegibles de las notas. Esta información se recogerá en un libro que Rolland publicará en breve con la editorial Paganel, sello de la Sociedad Hispánica Jules Verne.

Manuscrito de la bitácora del velero Saint Michel, con las notas sobre Vigo

Publicado originalmente en la Revista Rambla (sin el apéndice 2)



APÉNDICE 2: APÓCRIFO DE VERNE EN LA BIBLIOTECA DE CATALUÑA

Entre las actividades del Congreso Verniano de Barcelona se organizó una visita guiada a la Biblioteca de Cataluña. La guía era de excepción, la Jefa del Servicio de Acceso y Obtención de Documentos, Núria Altarriba. Con ella pudimos visitar salas que raramente se visitan si no es con cita previa. Como deferencia a los congresistas, los responsables de la Biblioteca prepararon una sala con primeras ediciones en francés, castellano y catalán de las novelas de Verne. Allí pudimos hojear –con guantes- algunas rarezas como un libreto de una zarzuela inspirada en las novelas de Verne, o las primeras ediciones en catalán que datan de los años veinte. La anécdota de la jornada fue cuando Piero Gondolo della Riva hizo notar que había una obra en la que figuraba Jules Verne como autor y no lo era. Se trataba del conocido apócrifo “Un descubrimiento prodigioso”, cuyo largo título original es: “Prodigieuse découverte ses incalculables conséquences sur les destinées du monde”. Esta obra fue publicada por Hetzel en 1867 bajo el nombre de X. Nagrien. Hasta el año 1966 se consideraba que bajo este seudónimo se escondía Jules Verne, y así aparece en varias ediciones. La investigadora Simone Vierne descubrió que el seudónimo era en realidad de una autor llamado François-Aramand Audoin. En descargo de la Biblioteca de Cataluña decir que son muchas las bibliotecas en el mundo, la mayoría diría yo, que tienen catalogada esta novela como obra de Verne. El propio Piero confesó que en Italia está cansado de hacer notar el error sin que le hagan caso. Núria Altarriba tomó nota, claro que para cambiar los datos de catalogación deben documentarse en una fuente escrita, y eso quizá puede ser los trabajos que se publicaran del congreso, donde Piero Gondolo habló de esta edición en su conferencia magistral.















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