jueves, 20 de marzo de 2014

“CRÓNICAS DE LA MAFIA” DE ÍÑIGO DOMÍNGUEZ



“DELL’UTRI HA SIDO EL MEDIADOR ENTRE BERLUSCONI Y LA MAFIA”

Por Javier Coria. Fotos: Francesc Sans

En verano, los periódicos combaten la sequía informativa intentando ser originales y buscando algo distinto que llene las páginas de los diarios, cosa que por otra parte debería ser siempre así. Cuando las redacciones están mermadas por las vacaciones y el control es menor sobre los redactores, a veces, sólo a veces, se hacen cosas muy interesantes que son un bálsamo ante el prosaico día a día de la información política. El periodista vasco Íñigo Domínguez es el corresponsal en Roma, desde hace 13 años, de El Correo y, durante tres veranos supo convencer, algunos dicen que “engañar”, a sus jefes para hacer una serie de reportajes verdaderamente envidiables.

El primero fue un viaje en un coche descapotable, desde Colliure a Tarifa. El segundo un crucero por el Mediterráneo y el tercero un viaje en el Transiberiano. Pero llegó el día que le dijeron al “plumilla” que no había dinero para viajes, y que tenía que hacer una serie con 0 presupuesto. Si no un viaje físico, a Domínguez se le ocurrió hacer un viaje al interior de la Mafia siciliana. Desde que llegó a Roma ha intentado entender el complicado mundo mafioso, y para ello leyó, y leyó… Fue en la época estival, con la serie que escribió para El correo en 2012, cuando se gestó el libro Crónicas de la Mafia (ed. Libros del KO). Para ello amplió los veinte reportajes, añadió la reseña de más de 200 películas y tuvo la cortesía intelectual de poner notas a pie de página. En su visita a Barcelona mantuvimos una conversación con el corresponsal.


Mensajes que deja la Mafia en un cadáver (clicar para aumentar)

¿El cine ha mitificado a la Mafia?

Sí, lo poco que sabemos de la Mafia es por el cine. En España, no es que nadie lea libros o informaciones sobre la Mafia, pero hay poquísima información en los medios sobre la Mafia. Si se quiere hacer bien, profundizando y poniendo las cosas en su contexto y explicando el porqué ocurren las cosas, te pierdes…, es una tarea difícil y que lleva mucho tiempo, y los corresponsales estamos en mil cosas. Lo que sabemos es por el cine de Estados Unidos, que al final refleja la Mafia italoamericana, no la siciliana. El cine italiano tardó mucho en acercase al asunto, hasta 1949 no se hizo la primera película sobre la Mafia (In nome della legge, de Pietro Germi). Como para nosotros el terrorismo, para los italianos no era fácil tratar el mundo mafioso, y menos cuando se quería denunciar complicidades políticas.

Como se dice que pasa en la industria de Hollywood: ¿La Mafia ha financiado películas italianas?

No hay una relación tan directa porque la historia de la Mafia y Hollywood es un historia incluible, hay libros buenísimos que explican cómo están relacionados y se influyen mutuamente. La Mafia va donde hay dinero, y la industria italiana del cine no creo que les interese. Hay rumores, no sé si es leyenda o no, que cuentan que la película I fuorilegge, dedicada al bandolero independentista Salvatore Giuliano (protagonizada por Vittorio Gassman en 1949) fue financiada por el propio Giuliano, aunque nunca se probó.

¿La trilogía de El Padrino les gusta a los mafiosos?

Les encanta. Cada vez que hay una redada en casa de un mafioso encuentran el libro de Mario Puzo o las películas de Coppola. Los mitifica y les da una imagen de una gente honorable a su manera, como de tragedia clásica, con fondo musical operístico y artísticamente muy bellas. Es una  categoría estética, que parece moral, que es parte de la confusión del cine, y es así como les gusta que los veamos.

Para terminar con el cine y entrar en materia: ¿Qué película y serie de televisión ha reflejado mejor los ambientes mafiosos?

Aparte de El Padrino, que quitando la parte de mistificación, nos enseña como funciona la Mafia y sus códigos, la familia… Como contrapeso desmitificador tenemos todo lo que hizo Martin Scorsese (Mean streets, Goodfellas…), reflejando la sordidez. La serie de Los Soprano ha completado esta operación acercándose a la cotidianidad. La Mafia siciliana es otra historia, ahí tenemos la filmografía del valiente y gran Francesco Rosi, como Salvatore Giuliano, Las manos sobre la ciudad, El caso Mattei, Excelentísimos cadáveres…, siempre con el contexto de un cuadro político mucho más complejo. Hay una película muy útil para conocer a la Mafia, que es El día de la lechuza (Il giorno della civetta, de Damiano Damiani) basada en una novela de Leonardo Sciascia, que, en la literatura, rompe el silencio con este título en 1961. El libro es maravilloso, y la película es muy completa e ilustrativa, la más redonda hasta la fecha.

¿En Sicilia se habla y se escribe sobre la Mafia?

Sí, más que hablar y de acuerdo con el carácter siciliano, se insinúa, es más lo implícito que lo explícito. Hay un tabú, aunque todo el mundo sabe lo que hay y se palpa en el ambiente. En la prensa se escribe, aunque depende de los periodos históricos, hay unos periódicos más cómplices que guardaban silencio, y otros más osados que han denunciado cosas, como L’Ora de Palermo, que contaba cosas que nadie contaba, con nombres y apellidos. Muchos periodistas han pagado la osadía con la vida. Es una convivencia muy ambigua.

¿Y la seguridad?

En estos días, por ejemplo, a Nino Di Matteo, que es el fiscal que está llevando el proceso de la Trattativa, de las presuntas negociones del Estado con la Mafia en los años noventa, le propusieron que utilizara para sus desplazamientos por Palermo un tanque Lince, cosa que rechazó. Este tipo lleva 20 años con escoltas, y recibe amenazas cada día. Quienes se acercan tan profundamente a los entresijos del poder y la Mafia, lo suelen pagar con la vida, el juez Giovanni Falcone y muchos otros.

Íñigo Domínguez fotografiado en Taïfa Llibres (Gràcia, Barcelona)

“La Garduña” era una organización -aunque nunca se ha probado documentalmente su existencia, mas que por tradición oral- criminal española que funcionaba como una sociedad secreta, con ritos de iniciación y demás, y que duró desde mediados del siglo XV al XIX. Luego en Catalunya, el origen de los Mossos d’Escuadra está en “Las rondas”, que eran escuadras de paisanos armados que sustituyeron al somatén. En Barcelona tuvimos, a mediados del siglo XIX, la famosa “Ronda d’en Tarrés”, que era una policía secreta que cobraba un tributo a los comerciantes y a los propios delincuentes para no molestarlos, además de alquilarse para dar palizas a políticos y revolucionarios. ¿Puede haber un origen español en la Mafia?

Por lo que me cuentas es el método mafioso, y nacen más o menos en la misma época. En Sicilia el origen está en los guardas y capataces armados que los terratenientes utilizaban para mantener a raya a los campesinos. Sobre la conexión española en el origen de la Camorra napolitana hay libros que lo tratan, yo la conozco menos, porque me he centrado en Sicilia. En esa época estaba todo muy mezclado, la Mafia coge los ritos de iniciación de las organizaciones secretas como la masonería…

Y de los carbonarios.

Claro, que luego está muy relacionado con el nacimiento de Italia, en todos los estados modernos vemos que estaba la masonería por medio. El ritual es para dar un sentido de pertenencia y de lealtad, para prevenir la traición y preservar el grupo cerrado. Uno de los primeros nombres de la Mafia en Estados Unidos fue “La Mano Negra”…

Como el montaje del gobierno de Sagasta con el grupo de falsa bandera “La Mano Negra”, que pretendía implicar a los anarquistas y justificar la represión contra el campesinado andaluz…

Exacto, lo cogieron de ahí, de hecho la primera película muda sobre la Mafia es The Black Hand (1906).

Entonces, ¿cuándo nace la Mafia tal y como la conocemos hoy?

El caldo de cultivo fueron todas esas bandas de matones que operaban en el campo. La Mafia nace a la vez que el Estado Italiano, como un estado alternativo. En un Estado Borbónico en declive, y el naciente Estado italiano, los vacíos de poder y falta de autoridad eran patentes, sobre todo en zonas rurales. El monopolio de la violencia la tiene el Estado, con la policía y el ejército, y allí donde no llegaban, imperaba la ley del más fuerte. Estas cuadrillas se hicieron con el poder y los propietarios las contrataban. Luego, cuando empezaron a tener un poder económico se formó una burguesía mafiosa, y de ahí a infiltrase en todas las esferas del poder y ver al Estado como un botín, va un paso, y hasta hoy.

Los casos de la Gürtel, Bárcenas, Blesa, caso Palau de la Música, los “eres” de Andalucía… ¿son métodos, presuntamente, de crimen organizado?

Ja, ja, ja…, el método mafioso es una forma de ejercer el poder, y se puede aplicar a todas las escalas, desde la Mafia clásica, hasta el capitalismo. Se trata de conseguir el máximo poder político y económico por todos los medios, legales o no. La marca mafiosa como franquicia es muy útil, porque la Mafia es un modelo empresarial de éxito.

Se ha escrito y hablado más de la Mafia en la política, incluso en la Curia Vaticana, pero menos en la banca y las grandes corporaciones financieras…

La película El lobo de Wall Street, de Scorsese es una película de Mafia sin pistolas. Y la última crítica sofisticada del films es que el capitalismo es mafioso. La Mafia ahora es una multinacional globalizada, y el capitalismo tiene una parte de dinero negro mafioso enorme. En Italia se calcula que mueven entre el 7 y el 8 por ciento del PIB, imagínate en todo el mundo.

¿Y esa idea de anti-Estado de la Mafia puede concitar cierto consenso social?

Esta es una noticia reciente: Un pizzero de Nápoles recibe una inspección de Hacienda. Resulta que tiene a su mujer trabajando con él sin contrato. Le metieron 2.000 € de multa, amenazándole con cerrarle el negocio si no pagaba. El hombre les imploró, y no le hicieran caso. Se suicidó dejando tres hijos. A los dos días salió el hermano haciendo unas declaraciones a la prensa: “El Estado no tiene piedad y no es humano. Si mi hermano hubiera pedido el dinero a la Camorra le hubieran dado más tiempo para pagar, por lo que debo deducir que tengo que tener más lealtad a la Camorra que al Estado”. Esta es una declaración de hace unos días, pero podía ser del siglo XIX, esa idea de que el Estado es algo hostil, que te roba y no te da nada a cambio, que encima te oprime y es injusto, está muy presente en muchos italianos. Luego tienen esa posibilidad más turbia, más sucia, pero que te puede resolver un problema.

¿Cuándo acabará la mafia?

Esa misma pregunta se la hizo el fiscal antimafia Pietro Grasso, que ahora es presidente del Senado, a un mafioso que estaba interrogando. Éste le explicó como había ayudado a un joven matrimonio que no tenían para darle de comer a su hijo recién nacido. El capo buscó trabajo al marido. Más tarde, el joven tuvo que devolver el favor al capo mafioso, que le pidió su DNI a cambio. Mientras la gente acuda a la Mafia y no al Estado italiano, que es un desastre, existirá la Mafia.

¿Silvio Berlusconi tuvo o tiene relación con la Mafia?

He añadido un capítulo sobre Berlusconi y la Mafia porque es un asunto muy desconocido y tabú en Italia. Nunca le han condenado por nada que tenga que ver con la Mafia, pero en las investigaciones que se han hecho, salen muchas cosas que, aunque penalmente no hayan tenido efecto, políticamente deberían tenerlo. El Tribunal Supremo ha probado que: en 1974 se reunió en su despacho con capos mafiosos, y con el gran capo de la época Stefano Bontate, para hablar de negocios y de protección, ya que tenía miedo que secuestraran a sus hijos. Los dos años siguientes tuvo a un capo mafioso, del clan de Porta Nuova, empleado en su mansión de Arcore. Se trataba de Vittorio Mangano. Sus empresas pagaron a Cosa Nostra, hasta los noventa, por protección. Luego, su mano derecha, el cofundador de su partido, Marcello Dell’Utri ha sido el mediador entre Berlusconi y la Mafia, esto la ha dicho el Supremo. De esto en Italia no se habla nada. Además Berlusconi nunca ha aclarado el origen de su fortuna. Un tipo que era estudiante de derecho, que vendía aspiradoras por las casas y cantaba en los cruceros en verano, de repente le llega el dinero para empezar a construir pisos.

(En 1994, la Fiscalía empezó a investigar a Silvio Berlusconi y Marcello Dell’Utri por concurso en asociación mafiosa. Aunque en 1997 las acusaciones contra Il Cavaliere fueron archivadas. Al senador Dell’Utri se le condenó, en primera instancia, a 7 años de cárcel por haberse probado sus contactos con la Cosa Nostra. Hasta la fecha, se está a la espera de la sentencia definitiva del Tribunal Supremo).

En España los jueces que combaten la corrupción están bastante solos, ¿es así con los jueces antimafia?

Absolutamente solos. Un policía, de los que hacían su trabajo, decía en los noventa: “En Palermo hacer tu trabajo es saber que vas a morir”. Luego había muchos que no cumplían con su deber. El Palacio de Justicia de Palermo se le conocía como el Palacio de los Venenos, porque estaba lleno de topos de la Mafia. Incluso los servicios secretos había los que jugaban con los buenos y los que jugaban con los malos. El atentado frustrado que sufrió el juez Falcone en 1989, es un ejemplo alucinante. Le pusieron una bomba en su lugar de veraneo que no estalló. Después de muchos años se supo que la Mafia, en connivencia con miembros del servicio secreto, le pusieron la bomba en unas rocas donde él solía bañarse, pero unos submarinistas, también del servicio secreto, la desactivaron.

En varias partes del libro haces un paralelismo entre ETA y Mafia, ¿explícame esto?

Creo que es útil porque hay una imagen frívola de la Mafia, y si lo comparas con algo que en España conocemos, pues vemos que estamos hablando de cosas serias y peligrosas. Sólo en la guerra de Palermo de los ochenta hubo 1.500 muertos, y la ETA en toda su historia ha llegado a 900. La aplicación del terror y del método mafioso también tiene sus paralelismos, la omertà es muy parecida al silencio social que hemos vivido en el País Vasco. Yo, por trabajar en un periódico considerado enemigo, tenía que mirar todas las mañanas debajo de mi coche. Luego la inercia social que lleva a considerar la violencia como algo normal, la que dice que si mataban a alguien “será porque algo habrá hecho”. Hubo una carta al director de un periódico italiano donde un ciudadano decía que el juez Falcone, cuando se movía por la ciudad con su numerosa escolta y paraban el tráfico, era un incordio, y porque no llevaban a todos los magistrados y policías a las afueras de Palermo, para que no molestaran. La Mafia también cobraba su impuesto “revolucionario” y tenía su brazo político, la Democracia Cristiana, aunque la Mafia no tiene ideología, sólo tiene intereses. O la eliminación de los arrepentidos, como le pasó a Yoyes (Dolores González).


¿La red Gladio tuvo un precedente en la Mafia siciliana?

La Mafia, en la postguerra italiana, fue un agente político más dentro del tablero de juego de la guerra fría. Y la estructura militar clandestina de la OTAN, Gladio, que permanecía dormida y que, en un principio, sólo tenía que actuar en caso de una invasión de los países del área socialista o de victoria electoral de los partidos comunistas. Pero todo lo que se mueve en Italia por debajo de la superficie, todo ese mundo oscuro, es difícil de controlar. En Italia hay lo que se llama servicios secretos “desviados”, y que siempre coinciden con la extrema derecha, no sé por qué, pues se mezclaron en todos los atentados de los “años del plomo”, donde aparecen agentes de Gladio por todas partes. Fueron movilizados para la guerra sucia. Como en Grecia, para crear una tensión de forma artificial, con atentados de falsa bandera, para justificar un golpe autoritario o la imposición de un régimen. La Mafia, en la postguerra, ya pactó con los fascistas y fue una especie de Gladio a la siciliana.

Por último: ¿Giovanni Falcone está considerado un héroe en su país?

Sí, sin duda. Los fiscales y los magistrados en Italia tienen más iniciativa y protagonismo, no reciben órdenes de nadie, ni la acción judicial depende de un juez. Tienen mucha más libertad y son mediáticos, en el sentido de que son personajes públicos, que dan entrevistas. En España sólo conocemos a los jueces que llevan casos muy famosos, pero la mayoría son anónimos. Allí, quizá por el carácter más expansivo del italiano, es diferente. Falcone tuvo muchos enemigos. Cuando se cumplía no sé qué aniversario de su muerte, una amiga suya que llevó muchos casos de corrupción, la fiscal Ilda Boccassini, hizo unas declaraciones muy duras: “No ha habido un hombre en Italia que haya acumulado más derrotas que Falcone, ni cuya confianza haya sido traicionada con más determinación y malignidad (…). Siempre le jodieron y no le dieron ninguno de los puestos que merecía”.

En fin, sirvan estas líneas como humilde y merecido homenaje a don Giovanni Falcone.

Publicado originalmente en la Revista Rambla

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