martes, 2 de marzo de 2010

PUIG ANTICH Y MICHAEL WELZEL: LOS ÚLTIMOS “AGARROTADOS”

A principios de 1974 la situación económica en España era poco favorable. La cercana revolución de los claveles portuguesa acrecentó los temores de unos y las esperanzas de otros. La salud del general Franco reabrió las luchas internas por su sucesión que ya se habían hecho patentes tras el atentado de ETA contra Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973. La represión contra los movimientos democráticos se endureció con detenciones, torturas y estados de excepción. Algunos partidarios del régimen se prepararon para el juego de intrigas y apoyaron las tímidas reformas del gobierno de Arias Navarro que presentó en las Cortes el programa conocido como: “Espíritu del 12 de febrero”, era la época del aperturismo.

La condena a muerte de Puig Antich puso en entredicho las anunciadas reformas y desató una campaña de solidaridad con el estudiante catalán en todo el mundo. El 15 de junio en Barcelona, Arias Navarro se desdijo de las veleidades aperturistas que se desprendieron de su discurso del 12 de febrero. En julio, Franco fue intervenido quirúrgicamente; durante 45 días, el entonces príncipe Juan Carlos asumió interinamente la jefatura del Estado. El 20 de noviembre de 1975 murió el dictador y dio comienzo la transición democrática.

A las 9 horas de la mañana del 2 de marzo de 1974, el verdugo de la Audiencia de Sevilla, José Monero Renomo (en la época se ocultó este dato y se dijo que era un verdugo de Badajoz) preparó el garrote. El instrumento fue traído a la prisión provincial de Tarragona desde Sevilla en un coche policial, el mismo coche en el que viajó el ejecutor de sentencias que había de utilizarlo. Para Monero aquella sería la primera y última ejecución de su vida profesional; a las 9, 15 horas la sentencia fue aplicada. La inexperiencia del verdugo y la extrema delgadez del cuello del reo hicieron que la agonía fuese atroz y seguida de numerosas tentativas. Fue tan dantesco que los testigos de la ejecución sellaron un pacto de silencio.

El joven Georg Michael Welzel, de 29 años y nacido en la antigua Alemania Oriental (RDA), fue ejecutado bajo la falsa identidad de Heinz Ches, un vagabundo polaco sin familia. Estaba acusado de un crimen. Intentando huir o por miedo a ser detenido, disparó con una escopeta de caza sobre el guardia civil Antonio Torralba y lo mató. Una investigación periodística iniciada en 1995 descubrió la verdadera identidad de Heinz. Sus intentos por pasar al lado occidental de Alemania hicieron que sufriera los crueles métodos de la temida Stasi (policía secreta), y huyó a España buscando la libertad.

En el patio de la cárcel Modelo de Barcelona el mismo día 2 de marzo de 1974, el verdugo de Madrid, Antonio López Guerra, realizaba los mismos preparativos que su colega en Tarragona. Tuvieron que traer de Madrid al ejecutor, porque el titular de la plaza de Barcelona, Vicente López Copete, había sido condenado un año antes por estupro cumpliendo cárcel en Sevilla. Esto le costó ser apartado de tan singular “carrera”.

El joven de 26 años Salvador Puig Antich fue conducido ante el garrote. Puig Antich era militante del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), una organización anarquista que destacó por sus atracos a bancos. Estas “expropiaciones”, como las llamaban ellos, tenían por objeto sufragar las “cajas de resistencia” de los obreros en huelga y financiar la resistencia antifranquista. El MIL surgió a principios de 1972 y sé autodisolvió el verano de 1973, a esto siguió una cadena de detenciones de sus militantes. El 25 de septiembre de ese año, Puig Antich y Xavier Garriga, cayeron en una emboscada de la policía y fueron detenidos. En el operativo hubo un intercambio de disparos y murió el policía Francisco Aguas. El cuerpo del agente tenía cinco disparos, la pistola de Puig Antich sólo había disparado dos.

El patio de la Modelo estaba lleno de policías de uniforme y de paisano dispuestos a presenciar la ejecución. Ese mismo día 2 de marzo, el guardia civil Antonio Franco Martín, también estaba condenado a muerte por haber asesinado al sargento del mismo cuerpo, Francisco Monfredi Cano. El guardia fue indultado. Puig Antich esperó la conmutación de la pena hasta el último momento, pero el indulto no llegó. El médico presente certificó la muerte:

“En Barcelona, 2 de marzo de 1974 y siendo las 9, 40 horas, se extiende la presente diligencia para hacer constar que en la prisión de hombres de esta ciudad, ha sido ejecutada por garrote la pena de muerte en la persona del reo Salvador Puig Antich...”.

Por una diferencia de veinticinco minutos, Puig Antich tuvo el triste honor de ser el último “agarrotado” del franquismo.

Los tribunales militares dictaron las condenas de muerte, el Consejo de Ministros firmó con el famoso y lacónico: “enterados”. El agonizante régimen se despedía como nació, con sangre. Sangre que volvería a derramar el 27 de septiembre de 1975, con los últimos fusilados. Así terminó la historia del garrote vil, pero... ¿Cómo comenzó?

© JAVIER CORIA

NOTA: Hoy, 2 de marzo de 2010, hace 36 años de aquello. Este trabajo forma parte de un artículo sobre la “Historia del garrote vil”, aún inédito, y que escribí hace años. Imagino que por la temática, ningún medio quiso publicarlo. Aunque es un relato rigurosamente histórico.

PARA VER: “La muerte de nadie (El enigma de Heinz Ches)”, 2002 (Documental). Dirección y guión: Joan Dolç. Fotografía: Miguel Ángel Beltrán. Narrador: Juan Echanove. País: España. Duración: 90 min. Color

8 comentarios:

  1. Me parece increible la primitiva manera de ejecucion que habia en España,eran unos verdaderos animales.

    ResponderEliminar
  2. No le falta razón, pero por desgracia, no era una forma exclusiva de España; de hecho el garrote vil se utilizó en Portugal y, desde antiguo y con unas pequeñas variantes, en China. Eso sí, España exportó este tremendo artilugio a Puerto Rico, Cuba y otros países Latinoamericanos.

    Pero inventando formas de matar, no hay sociedades que se salven. Ya lo dijo Voltaire:

    “La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona”

    ResponderEliminar
  3. ¿Acaso es mejor la utilizada por Antich: cinco disparos a bocajarro?.

    Por mucho que os sorprenda y, no se trata de un alegato a favor de la pena de muerte con la que sí estaría de acuerdo en muy específicos casos, la horca y el garrote suponen muertes instantáneas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Satrústegui

      Sin la menor intención de ofender, con todo respeto me gustaría aclara runos puntos acerca de tu crítica u opinión.

      La horca ocasiona una muerte rápida, pero no es instantánea. Tampoco el garrote vil supone una muerte instantánea; basta con que indagues un poco más acerca de este instrumento de tortura y busques casos.

      Ejemplos de que el garrote vil no ocasiona muertes instantáneas son el del mismísimo Salvador Puig Antich y el de Michael Welsel. Tardaron varios minutos en morir.

      Por otra parte, dices que Puig Antich dio cinco disparos que ocasionaron la muerte de Francisco Anguas Barragán (subinspector de la Brigada Político Social). Te invito a que entres a esta página:

      http://elpais.com/diario/2006/09/03/eps/1157264817_850215.html

      donde se explica que no hubo pruebas de balística para determinar cuántos disparos fueron, en qué orden y quién disparó. Por lo que los disparos mortales para Barragán no se sabe si en realidad fue Antich quien lo mató.

      Además, en la revisión del portal donde fue el tiroteo hay 3 impactos de bala más los 5 que presentaba Barragán; eso nos da un total de 8, y del arma de Puig Antich sólo salieron 4 balas de las 8 que caben en el cargador -su arma si fue presentada ante el juez- y las otras 4 balas restantes, ¿de que arma salieron?

      Hay más pruebas que indican que Salvador Puig Antich pudo no haber sido quien mató a Anguas Barragán, pero para qué transcribirlas o parafrasearlas, ahí te dejé el link.

      Muerte injusta para este anarquista.

      Saludos

      Eliminar
  4. ¿Quién la ha dicho a usted que son muertes instantáneas? Lea las crónicas y las entrevistas a los verdugos de la época que están publicadas o véase el documental de "Queridísimos verdugos" de Martín Patino donde los propios verdugos explican como, muchos de ellos en estado de embriaguez al ejecutar las sentencias, inferían un tormento a los reos después de numerosas intentonas fallidas. Nada justifica la aplicación fría y calculada de la pena de muerte. Dejemos que los monstruos sigan siendo los asesinos.

    ResponderEliminar
  5. hola, como ciudadano te doy las gracias por recordar este caso tan espantoso y reciente. solo comentar un detalle relevante: que hoy conozcamos la verdadera identidad de ese hombre, su historia y su destino, fue el resultado de 10 años de trabajo del periodista raul m. riebenbauer. hasta que este periodista no dio con ella, para todos aquel hombre era el polaco heinz chez. esta investigación fue la que descubrió que tenía otra identidad, georg welzel, y una familia en alemania que no sabía su destino. riebenbauer cuenta toda la búsqueda en su libro 'el silencio de georg' (RBA); el documental del que hablas está basado en su trabajo (me parece que le robaron la historia) y si hoy sabemos quién era aquel hombre y qué le paso fue porque este periodista estuvo muchos años trabajando para conseguirlo. ahí queda la puntualización dos días antes de que se cumpla un nuevo aniversario. saludos.

    ResponderEliminar
  6. Gracias por la puntualización, este es una pequeña parte de un artículo mucho más largo sobre la historia del garrote vil, donde hay un capítulo dedicado a la investigación de Riebenbauer.Sin ninguna dudada gracias al citado hoy conocemos esta historia.

    ResponderEliminar
  7. Estoy de acuerdo con el anónimo que responde a Satrústegui. Para saber más sobre el garrote vil, les recomiendo la "Historia del Garrote vil" publicad en este mismo blog en tres entregas.

    ResponderEliminar