viernes, 18 de junio de 2010

LA COCINA DE VERNE


GAMBAS AL AZÚCAR

Viaje al centro de la Tierra. En Hamburgo, Alemania

Al profesor Lidenbrock y a su sobrino Axel ya los conocemos, pues los hemos acompañado cuando cenaban en Gardär, en Islandia. Pero al comienzo del Viaje al centro de la Tierra el profesor y Axel están en su casa de Hamburgo cuando, accidentalmente, encuentran el jeroglífico de Arne Saknussemm que los llevará a iniciar su aventura en las profundidades del planeta.

Pero el profesor Lidenbrock tiene un carácter imposible y la emoción que le produce el manuscrito lo llevará, cosa inconcebible, a saltarse la comida. Y ello a pesar del estupendo menú que ha preparado su criada y cocinera Marthe.

-La sopa está servida.

-¡Al diablo la sopa y la que la haya hecho y los que la coman!

-exclamó mi tío.

Marthe desapareció. Salí volando tras ella y, sin saber cómo, me encontré en el comedor sentado en mi sitio habitual.

Esperé algunos instantes. El profesor no vino. Era la primera vez, que yo supiera, que faltaba a la solemnidad del almuerzo. ¡Y qué almuerzo además! Una sopa con perejil, una tortilla de jamón sazonado con acederas y nuez moscada, un lomo de ternera con compota de ciruelas y, como postre, gamas en dulce, todo ello regado con un buen vino de Mosela.


Vamos a probar lo que sería el postre de este menú, aunque prefiero estas gambas al azúcar como aperitivo. Se puede hacer con las gambas enteras y entonces, para comerlas, hay que pelarlas, lo que da más juego para chuparse los dedos o, también, cocinarlas en plan más fino, con las colas ya peladas. En fin, que cada cual tiene sus gustos y todos son respetables.

RECETA:

En una sartén se pone como medio vaso de agua, un par de cucharadas de azúcar, mejor si es moreno, un par de dientes de ajo picado, un chorrito de aceite de oliva y pimienta al gusto; se calienta hasta que espese un poco. Se añaden las gambas y hay que esperar a que tomen buen color, dando la vuelta de vez en cuando. Se sacan del fuego y se riegan con un chorrito de zumo de limón y algo de albahaca, aunque esto es a gusto del cocinero y de los comensales. Si se han utilizado sólo las colas, queda bien servir con arroz blanco.


Del libro: Julio Verne y la cocina: La vuelta al mundo en 80 recetas, de Eduardo Angulo, Algaba Ediciones, Madrid 2005.

Ilustraciones de: Édouard Riou

2 comentarios:

  1. Hola:interesante, bueno ese libro de la cocina de verne, ya lo conocia yo y lo mencioné alguna vez en el foro, habia un forista que estaba haciendo una investigacion gastronomica ,pero cuando mencioné ese libro, no se supo mas nada.
    Respecto a la comida que mencionas ,bueno yo no podria comer nada de eso,debido a restriciones.
    El mal genio del prof es algo proverbial,cuando leí el libro, que mal genio tiene,uyy.
    Lo mas interesante son las ilustraciones que ya fue directo a mi archivo.
    Cuando puedas, echale u n vistazo a mi blog, hay nuevas entradas.

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  2. HOLA, Allan

    Yo tengo incluso un trabajo de una profesora universitaria sobre las bebidas que aparecen en las novelas de Verne. Ya iré colgando cosas aquí muy interesantes. Entre todos podemos hacer una "Vernepedia". Ya me paso por tu blog.

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