miércoles, 21 de noviembre de 2012

ALLAN POE INVESTIGÓ UN ASESINATO REAL


EL MISTERIO DE MARY ROGERS

Por Edward D. Radin

Una de las primeras novelas de detectives que jamás se hayan escrito está basada en el asesinato de Mary Cecilia Rogers, beldad del viejo Nueva York. Al contrario de lo que se cree la gente, su asesinato jamás ha sido puesto en claro. En El misterio de Marie Rogêt, una pálida versión de los hechos, Edgar Allan Poe, poeta y padre de la novela detectivesca, nos dio su punto de vista para solucionar este asesinato. Revolviendo viejos papeles y, consultando archivos, damos una versión oficial de lo sucedido y presentamos la solución dada por Poe. Vean si están de acuerdo.

El día 25 de julio de 1841, un domingo por la mañana, Mary Cecilia Rogers, una hermosa estanquera, requerida por todos los galanes de la ciudad, salió de su casa después de haber dicho a su madre que se iba a visitar a su tía, que vivía en la calle Bleecker. Mary, que tenía 22 años, vivía con su madre viuda, propietaria de una casa de huéspedes en la calle Nassau. Dijo a su madre que su novio, que vivía en la misma casa, iría a buscarla y que volverían juntos. Al final de la tarde, una terrible tempestad asoló la ciudad, inundando sus fangosas calles y Payne, que así se llamaba el novio, no fue a buscar a Mary. Supuso que se quedaría en casa de su tía. Al día siguiente, en vista de que no regresaba, por la tarde se fue a casa de la tía descubriendo con gran sorpresa que, en todo el domingo no había estado allí. Entonces la señora Rogers dio parte a la policía.

Portada de una edición en castellano de El misterio de Marie Roget

En aquellos tiempos, Nueva York estaba muy lejos de ser la formidable metrópolis que es en la actualidad. El centro de la ciudad estaba constituido por lo que hoy es el centro comercial y un poco de la parte baja del East Side; no había muchos habitantes y casi todo el mundo conocía o había oído hablar de la hermosa Mary, la estanquera. Sin embargo, la policía no pudo dar con el menor rastro de ella. Registraron concienzudamente el trayecto entre las calles Nassau y Bleeker, una distancia de casi dos millas.

El miércoles siguiente, unos pescadores encontraron su cuerpo flotando en el río Hudson, no lejos de Hoboken. Había sido brutalmente asesinada. Su cara estaba tan desfigurada que apenas se la podía reconocer. Un trozo de encaje arrancado de sus enaguas estaba tan fuertemente atado a su cuello que se había introducido en la carne, quedando oculto entre ella. Los brazos estaban doblados contra el pecho, y había señales de cuerdas en cada una de sus muñecas. Su traje estaba hecho jirones. Un gorrito colgaba de sus cintas por su cuello. Tenía la espalda llena de erosiones como si se hubiera arrastrado por el fondo del río. Parte de su vestido estaba atado en torno a su cintura, como si fuera un cinturón. Había sido acometida brutalmente.

Retrato de Mary Rogers

Una de las personas que fue citada como testigo y que había estado haciendo pesquisas en la ciudad para ver si podía proporcionar alguna luz sobre el caso, examinó el cadáver y lo identificó. Se citó a la señora Rogers, la cual también identificó el cadáver. Se le dio sepultura sin gran aparato de publicidad, no lejos de donde había sido encontrada. Algunos días más tarde, un semanario volvió a hablar del asunto, y las autoridades mandaron desenterrar el cadáver para hacerle la autopsia. El intento de la familia para evitar la publicidad levantó el rumor de que la víctima no era Mary Rogers.

Las sospechas recayeron sobre Payne, por no haber ido a buscar a Mary para llevarla a casa, y fue detenido. Sólo se le puso en libertad cuando pudo presentar una buena coartada, probando lo que hizo en cada minuto del día del suceso. Fueron detenidas algunas personas que no quisieron atestiguar a favor de Payne, sobre las que podía pesar un poco las habladurías de la gente, pero finalmente, todo fue aclarado. Cuando al final de la semana se vio que no se ponía nada en claro, se ofreció un premió y completas garantías de inmunidad a cualquiera que pudiera proporcionar datos que contribuyeran a esclarecer un poco lo sucedido.

La historia de la "Hermosa cigarrera" se publicó como un verdadero folletín

Historias contradictorias comenzaron a llegar al cuartel de la policía. El cochero de un simón trasnochador manifestó que una muchacha muy parecida a Mary, acompañada de un caballero muy moreno, había atravesado el río el domingo por la mañana. La mujer propietaria de una cantina en Hoboken dijo que una muchacha muy bonita, acompañada también por un caballero vestido de oscuro, había tomado algunos refrescos en su casa y luego se fueron a dar un paseo por los bosques vecinos, un lugar bien conocido por los enamorados. Al poco rato de que ellos hubieron salido, entró un grupo de hombres que, después de haberse divertido comiendo y bebiendo, se fueron sin pagar la consumición. El caballero tomó el camino del bosque. Al cabo de unos momentos, la cantinera oyó a una muchacha que chillaba, pero no prestó atención porque los chillidos de las chicas eran muy frecuentes en aquel lugar de citas. Al anochecer, los hombres que se habían ido sin pagar regresaron y cruzaron el río en un momento.

Recuperando el cadáver en el río en una ilustración de la época

Otro relato completamente diferente se contaba en una carta anónima de un hombre que decía que estaba en el lado de Nueva Jersey, a la orilla del río, y que vio un bote que venía de la parte de Nueva York con una joven muy bien vestida, acompañada de seis hombres. La muchacha era muy hermosa y con un traje a la última moda, y no era de la clase de chicas que se acostumbra a ver en compañía de semejantes hombres. El que mandó la carta decía que se trataba de Mary Rogers y que ella se reía cuando se internó en el bosque acompañada de aquel sexteto. Unos minutos más tarde, tres caballeros muy bien vestidos atravesaron el río remando en una barca, y preguntaron si se había visto desembarcar a una joven acompañada de algunos hombres. Cuando se les informó de que la muchacha se había internado en el bosque con los hombres, los tres caballeros regresaron a Nueva York.

La carta anónima citada 

La policía hizo sus averiguaciones sobre el pasado de la muchacha asesinada encontrado que Mary, un día, tres años antes de su asesinato, había desaparecido misteriosamente. En aquella época estaba empleada en casa de un comerciante de tabacos que se llamaba Anderson, que tenía un establecimiento en la parte baja de Broadway. Anderson pensó que la belleza de Mary atraería a muchos clientes y que, por consiguiente, las ventas irían en aumento. Su tienda estaba todo el día llena de jóvenes que pretendían a la joven estanquera. Mary los despreciaba a todos.

Un día no acudió al trabajo. Una semana más tarde regresó y su madre dijo que había estado visitando a unos parientes de fuera de la ciudad. Se notó que la muchacha estaba pálida y se había vuelto desdeñosa y rara desde su regreso. Circularon rumores de que había tenido una aventura con un oficial de Marina, regresando a su casa al no querer casarse con ella. Al poco tiempo Mary dejó su trabajo en el estanco, pretextando que su madre era de avanzada edad y que era necesaria su presencia en casa para atenderla. La señora Rogers tenía 70 años.


La policía se inclinaba por la teoría de que Mary había sido raptada por una banda de sinvergüenzas, que se la llevaron al otro lado del río, la atacaron y tiraron su cuerpo al agua. Dos días antes del asesinato, seis hombres habían acometido a una a una muchacha que había ido a buscar una sombrilla que se había dejado en un bote. La coincidencia de los seis hombres mencionados en la carta del comunicante anónimo hizo pensar a la policía que Mary había podido ser víctima de la misma banda.


La revista Ellery Queen's en su edición en castellano e inglés

Unos meses después del asesinato, unos niños que jugaban en el bosque cerca de la cantina de Hoboken encontraron unas faldas blancas, un pañuelo con unas iniciales y una sombrilla entre los matorrales. Todas estas cosas se identificaron como pertenecientes a Mary Rogers. Oficiales de la policía registraron todos los alrededores encontrando arbustos rotos y huellas sobre el terreno, como si hubiera tenido lugar una pelea. Incluso encontraron señales en el terreno que  tomaban la dirección del río y vieron una cerca que estaba rota. El descubrimiento de la escena del crimen no proporcionó ninguna luz.

Al saber que la policía no había podido poner nada en claro, Payne se suicidó administrándose un veneno. Escribió una nota en la declaraba su gran amor por Mary declarando su inocencia en el crimen, y diciendo que la vida no tenía sentido para él habiendo muerto su amor.

Los primos Frederick Dannay y James Yaffe, los "Ellery Queen's"

Estos son los acontecimientos tal y como fueron reseñados en su tiempo por la autoridades.

¿Quién era el asesino? ¿Payne, el novio? ¿Unos de los muchachos que Mary había desengañado? ¿El misterioso hombre moreno que fue a la cantina acompañando a la muchacha que se parecía a Mary? ¿Quién fue? ¿Los hombres que se fueron sin pagar de la cantina y que siguieron a la pareja en el bosque? ¿Los seis individuos que atravesaron el río con la muchacha?

Una cosa más: ¿cómo es que nadie volvió a ver a Mary desde el momento que salió de casa de su madre aquel domingo por la mañana, particularmente siendo tan conocida por todo el mundo? Vamos a presentar la solución dada por Edgar Allan Poe. Hace ver que la coartada presentada por Payne demuestra su inocencia, y descarta la posibilidad de que fuera el asesino alguno de los pretendientes rechazados por Mary. Demuestra también que si Mary hubiera sido asesinada por una banda de gamberros, tal y como creyó la policía, los asesinos no hubieran tenido que arrastrarla hasta el río para echarla al agua, pues dos o tres hombres hubieran sido suficientes para llevarla en brazos y arrojarla al río.

Novela del autor de este artículo

Poe profundiza en todo lo sucedido y llega a la conclusión de que el asesino es el oficial de marina. Razona de la siguiente manera: Desde el momento que Mary no acude a casa de su tía en todo el domingo, demuestra que tenía una cita secreta. Deduce que el hombre moreno no puede ser otro que el oficial de marina. Normalmente, los marinos están quemados por el sol. Más adelante hace hincapié en que los marineros son expertos en hacer fuertes nudos como el que se empleó para arrastrar a la muchacha hasta el río. Como argumento final presenta un recorte de un periódico de algunos días después del asesinato en el que dice que el lunes se encontró una barca vacía en el río. Se la llevaron el día anterior sin que los oficiales de la aduana se dieran cuenta, los cuales la devolvieron al embarcadero. Sólo un experto se hubiera pedido llevar una barca de una manera tan misteriosa, arguye Poe.

Ustedes ya tienen conocimiento de todo lo sucedido. Tanto la teoría de la policía como la presentada por Poe. ¿Quién creen ustedes que fue el asesino de Mary Rogers?

(Ellery Queen’s Mystery Magazine. Edición española. Antología, 1965)

NOTAS DEL BLOGUERO

Me acuerdo de haber leído este mismo texto –sin las magníficas ilustraciones que he buscado para ustedes- con gran satisfacción en un antiguo foro, el de los pulps, en que participaba años ha. Pero quiero añadir otros dos sospechosos que no se citan en el texto y de los que hablaré enseguida. Pero bueno, queridos lectores, esta es la historia. Unos meses después Poe, que había recogido todos los recortes de prensa sobre el caso, escribió su cuento de El misterio de Marie Rogêt, que es la continuación de Los crímenes de la calle Morgue. Para poder ser más libre a la hora de expresar sus teorías llevó la acción a París y afrancesó el nombre de la víctima. La teoría de Poe era que la joven fue asesinada por un solo hombre, el misterioso amante que pertenecía a la marina, y no por una banda como se defendió en su momento. Si uno ha visto la película Gangs of New York de Martin Scorsese, que está ambientada en el Nueva York de 1847, se dará cuenta como las bandas de criminales campaban a sus anchas por la ciudad, realidad exagerada por la ficción, claro. Lo cierto es que el crimen quedó impune. El cuento original fue escrito por Poe en 1842, el cual se publicó por primera vez en tres entregas, entre noviembre y diciembre de 1842, y febrero de 1843, en la revista Ladies' Companion

La revista donde se publicó por entregas la narración de Poe

Dibujo de la época de "Madame Restell"

Una sospechosa que no se cita en el texto del novelista Radin es el caso de Madame Restell, de nombre real Ann Caroline Trow, casada en segundas nupcias con un inmigrante de origen ruso-alemán, Charles Lohman, un impresor librepensador para unos, y un radical peligroso para otros. Ann Lohman tenía un hermano que trabajaba en una farmacia y ella, junto con su marido, se le ocurrió dirigir su preocupación por la salud de la mujer, en la patente y comercialización de algunas medicinas y productos específicos para las damas, entre ellos, los anticonceptivos. Los productos se presentaban con la etiqueta de “Madame Restell” y el marido se convirtió en el doctor Lohman y vendía estos productos milagrosos como los charlatanes ambulantes. También tenían un próspero negocio practicando abortos clandestinos. Los periódicos más sensacionalistas –y las ligas pro-moralidad- de la época lanzaron una campaña contra ella, entre ellos se distinguió el tabloide National Police Gazette. Cuando sucedió el asesinato de Mary fue fácil por dicha prensa lanzar rumores. Se montó la teoría de que la joven estaba embarazada y murió durante un aborto practicado por Madame Restell y que ella, y sus secuaces, lanzaron el cuerpo al río. Esto no se sostuvo mucho tiempo, por ello quizá Radin lo ha obviado en su relato. Madame Restell fue detenida y juzgada por los abortos, ilegales en aquella época. Terminó cortándose las venas en la bañera de su casa dejando una verdadera fortuna a su hijastra y nietos. Corría el año de 1878.

La Police Gazette con una macabra caricatura de Madame Restell

Una revista ilustrada de la época con un dibujo donde se representa la detención de Restell

Pero, ¿quién fue el otro sospechoso?...

Edgar Allan Poe

¿FUE POE UN ASESINO?

Pues sí, algunos pretendidos “estudiosos” del asunto se preguntaron por qué el escritor no estaba entre los sospechosos, ya que frecuentaba el estanco de la víctima y hasta pudo ser su amante. Yo hace tiempo leí un par de biografías de Poe que ahora no tengo a mano, me las prestaron, y no recuerdo el dato –sería imposible recordarlo- si en esas fechas, julio y agosto de 1841, el escritor estuvo en Nueva York. También se extrañaban, los que defendieron esta estrafalaria teoría, de las meticulosas descripciones de Poe, pero la leyenda se alimenta también con otra cosa. Cuando el detective Dupin nos va a descubrir el asesino en la narración de Poe, la intriga se resuelve de mala manera y queda como cortada, con ese misterioso: “…buscar la verdad en el detalle”. La verdad es que no es de los mejores cuentos de Poe. Se habló de una misteriosa censura del editor, quizá para evitar posibles pleitos, pienso yo, porque Poe daba suficientes datos como para identificar al marino que él creía que fue el asesino, no lo sé. Lo que está claro es que la atormentada vida de Allan Poe fue caldo de cultivo de leyendas como le que les cuento, leyendas que nacieron cuando el genio se despedía del mundo, en extrañas circunstancias, con el… “Dios guarde mi pobre alma”.

© Javier Coria (de las notas)

5 comentarios:

  1. Interesante y bonita entrada, me la puedo llevar a mi blog?

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  2. Me lo he pasado muy bien leyendo esto, es más, me he ido corriendo a mi librería para releer en cuento. Gracias.

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  3. Claro, Manel, se lo puede llevar citando y enlazando con este blog.

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  4. Por cierto, al escribir estas notas tenía en mente algunas historias que hace tiempo quería reunir sobre escritores asesinos y leyendas infundadas sobre este particular. Recordé una rocambolesca que decía que Jules Verne era en realidad Jack El Destripador, en serio, llegué a conocer virtualmente al autor de dicha tesis que prometía terminar en un libro del qué no sé si llegó a publicarse, creo que no. Pero la que sí fue real y terminó en pena de cárcel para su autor fue la del polaco Krystian Bala, que en su primera novela titulada “Amok”, relató un asesinato en el que había participado. Esta historia se publicó en la prensa en septiembre de 2007.

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  5. Interesante historia sin duda.
    Saludos.

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