martes, 23 de octubre de 2012

AGOTA KRISTOF: “EL GRAN CUADERNO”



LA LLEGADA A CASA DE LA ABUELA

Llegamos a la Gran Ciudad. Hemos viajado toda la noche. Nuestra Madre tiene los ojos enrojecidos. Lleva una gran caja de cartón y, cada uno de nosotros, una maleta pequeña con sus ropas, además del gran diccionario de nuestro Padre, que nos pasamos el uno al otro cuando se nos fatigan los brazos demasiado.
Hace mucho tiempo que caminamos. La casa de la Abuela está lejos de la estación, en el otro extremo de la Pequeña Ciudad. Aquí no hay tranvías, ni autobuses, ni automóviles. Sólo circulan algunos camiones militares.
Los transeúntes son poco numerosos y la ciudad está silenciosa. Caminamos sin hablar, nuestra Madre en el centro, entre nosotros dos.
Delante de la puerta del jardín de la abuela, nuestra Madre dice:
-Esperadme aquí.
Esperamos un poco; después entramos en el jardín, rodeamos la casa, nos acurrucamos debajo de una ventana de la cual salen unas voces. La voz de nuestra Madre:
-En nuestra casa no hay nada de comer. Ni pan, ni carne, ni legumbres, ni leche. Nada. No puedo alimentarles.
Otra voz dice:
-Y entonces te has acordado de mí. Durante diez años no te habías acordado. No has venido nunca, no has escrito.
Nuestra Madre dice:
-Sabes muy bien por qué. Yo quería a mi padre.
La otra voz dice:
-Sí, ya ahora recuerdas que también tienes una madre. Llegas aquí y me pides que te ayude.
Nuestra Madre dice:
-Yo no pido nada para mí. Quisiera únicamente que mis hijos sobrevivan en esta guerra. La Gran Ciudad es bombardeada día y noche, y ya no hay víveres. Evacúan a los niños al campo, a casa de sus parientes o a casa de extraños, a cualquier parte.
La otra voz dice:
-Podrías haberles enviado a casa de extraños, a cualquier parte.
Nuestra Madre dice:
-Son tus nietos
-¿Mis nietos? Ni siquiera los conozco. ¿Cuántos son?
-Dos. Dos chicos. Son gemelos.
La otra voz pregunta:
-¿Qué has hecho de los otros?
Nuestra Madre pregunta:
-¿Qué otros?
-Las perras paren cuatro o cinco cachorros a la vez. Se conservan uno o dos, a los demás se les ahoga.
La otra voz ríe fuertemente. Nuestra Madre no dice nada, y la otra voz pregunta:
-¿No tienen un padre al menos? Que yo sepa, tú no te has casado. Nadie me ha invitado a la boda.
-Estoy casada. Su padre está en el frente. Hace seis meses que no tengo noticias de él.
-Entonces ya puedes ponerle una cruz encima.
La otra voz ríe de nuevo, nuestra Madre llora. Nosotros regresamos hacia la puerta del jardín.
Nuestra Madre sale de la casa con una mujer vieja.
Nuestra Madre nos dice:
-Ésta es vuestra Abuela. Os quedaréis en su casa durante algún tiempo, hasta que acabe la guerra.
Nuestra Abuela dice:
-Eso puede durar mucho tiempo. Pero yo les haré trabajar, no te preocupes. Aquí tampoco es gratuita la comida.
Nuestra Madre dice:
-Yo te mandaré dinero. En las maletas están sus ropas. En la caja, unas sábanas y unas mantas. Sed buenos, niños. Yo os escribiré.
Nos abraza y se marcha llorando.
La Abuela ríe muy fuerte y nos dice:
-¡Sábanas, mantas! ¡Camisas blancas y zapatos de charol! Yo os enseñaré a vivir, ya lo veréis.
Le sacamos la lengua a nuestra Abuela. Ella ríe aún más fuerte, dándose palmadas en los muslos.


NOTAS: Primer capítulo de la novela corta El Gran Cuaderno de Agota kristok (Le Grand Cahier, 1986), traducción de Enrique Sordo, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1995 (primera edición, 1986). Las editoriales La Magrana (en catalán) y El Aleph (en castellano) han publicado la trilogía titulada Claus y Lucas que contienen El Gran Cuaderno, La prueba y La tercera mentira.

Para leer en línea El Gran Cuaderno (se puede leer en on-line porque es muy corta, pero si quieren descargarla hay pegar una pequeña cantidad)



1 comentario:

  1. Agota Kristof es una eterna pendiente para mí, siempre postergada por otras urgencias. A ver si le pongo remedio, me interesa la noticia de la publicación de su obra, muchas gracias.
    Un abrazo.

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