jueves, 15 de diciembre de 2011

“SOLARIS” EN TRADUCCIÓN DIRECTA



Solaris, la novela que encumbró a Stanislaw Lem, se edita en traducción directa del polaco por primera vez en España.

En poco tiempo hemos existido a la reedición de grandes obras de la literatura que, por vez primera, se publican en traducción directa, desde su idioma de origen, al castellano, sin pasar por el inglés o el francés, como en algunos casos se hacía, al utilizar los editores viejas traducciones no puestas al día. El ejemplo que ahora me viene a la memoria, pero hay más, el caso de la reciente edición del Doctor Zhivago de Pasternak. Ahora le toca a la novela más conocida del magnífico Stanislaw Lem, Solaris.

Kris kelvin (como Lord Kelvin, físico británico) acaba de llegar a Solaris. Su misión es esclarecer los problemas de conducta de los tres tripulantes de la única estación de observación situada en el planeta. Solaris es un lugar peculiar: no existe la tierra firme, únicamente un extenso océano dotado de vida y presumiblemente, de inteligencia. Mientras tanto, se encuentra con la aparición de personas que no deberían estar allí. Tal es el caso de su mujer –quien se había suicidado años antes-, y que parece no recordar nada de lo sucedido…

Diferentes ediciones de Solaris (Wikimedia Commons)
En fin, lugar aislado, ambiente claustrofóbico, miedos y terrores íntimos que afloran en una peculiar liza psicológica y filosófica. No, no es una historia de “hombrecitos verdes”, sino una novela en el sentido más amplio y profundo del término. Si ya la conoce, la podrá comparar con otras traducciones filtradas casi siempre del francés, y si es un ser humano tan privilegiado como para poder disfrutar por primera vez de esta obra, que disfrute, pero los monstruos de Lem ya no le dejaran nunca, quizá porque están dentro de nosotros.

© JAVIER CORIA

Stanislaw Lem (Wikimedia Commons)

Una corta biografía:

Stanislaw Lem nació en la ciudad polaca de Lvov en 1921, en el seno de una familia de la clase media acomodada. Aunque nunca fue una persona religiosa, era de ascendencia judía. Se matriculó en la Facultad de Medicina de Lvov hasta que, en 1939, los alemanes ocuparon la ciudad. Durante los siguientes cinco años, Lem vivirá con papeles falsos como miembro de la resistencia, trabajando como mecánico y soldador, y saboteando coches alemanes. Al final de la guerra, Lem regresó a la Facultad de Medicina, pero la abandonó al poco tiempo debido a diversas discrepancias ideológicas y a que no quería que lo alistaran como médico militar. En 1946 fue “repatriado” a la fuerza a Cracovia, donde fijaría su residencia. Se considera de modo unánime que su primera novela es El hospital de la transfiguración, escrita en 1948 pero no publicada en Polonia hasta 1955 debido a problemas con la censura comunista. De hecho, esta novela, recientemente publicada también por Impedimenta, fue considerada “contrarrevolucionaria” por las autoridades polacas. No fue hasta 1951, año en que publicó Los astronautas, cuando por fin despegó su carrera literaria. Las novelas que escribió a partir de ese momento, pertenecientes en su mayoría al género de la ciencia-ficción, harían de él un maestro indiscutible de la moderna literatura polaca: La investigación (1959), Edén (1959), Memorias encontradas en una bañera (1961), Relatos del piloto Pirx (1968), Congreso de futurología (1971). Su obra maestra fue Solaris, escrita en 1961. Lem fue, asimismo, autor de una variada obra filosófica y metaliteraria. Destaca en este ámbito, aparte de su obra Summa Technologiae (1964), la llamada “Biblioteca del siglo XXI”, conformada por Vacío perfecto (1971), Magnitud imaginaria (1973), Golem XIV (1981) y Provocación (1982). Lem fue miembro honorario de la SFWA (Asociación Americana de Escritores de Ciencia-Ficción), de la que sería expulsado en 1976 tras declarar que la ciencia-ficción estadounidense era de baja calidad. Falleció el 27 de marzo de 2006 en Cracovia a los 84 años de edad, tras una larga enfermedad coronaria.

Tumba de Lem en el cementerio de Salwatorski en Cracovia (Wikimedia Commons)
Traducción del polaco: Joanna Orzechowska

Introducción: Jesús Palacios

1 comentario:

  1. He leido esta obra, y fíjate por donde, me gusta menos que la original de Minotauro. Noto que la traducción de Joanna Orzechowska es un poco fría, demasiado literal y exacta. Echo de menos la paráfrasis, la poesía, el ornamento de la de toda la vida, sobre todo en los diálogos.

    La introducción de Jesús Palacios es una maravilla, da gusto leer a este hombre.

    Y bueno, que decir de Lem y su obra "Solaris" sin caer en la redundancia. ¡Pura poesía espacial!

    Saludos.

    ResponderEliminar