miércoles, 16 de febrero de 2011

LA MUJER DE DAGUERRE


En la revista La Fotografía Práctica de marzo de 1908, recojo la siguiente anécdota que a su vez está sacada de una revista francesa:

"Les Annales Politiques et Littéraires publica una anécdota referente a Daguerre, que creemos digna de ser conocida por nuestros lectores: “Un día -refiere la revista citada- se presentó una mujer llorosa en casa del gran químico P. Dumas, pidiendo con insistencia hablarle.


-Yo soy –le dijo- la mujer de un pintor, que debido no sé a qué aberración, ha renunciado a su arte para entregarse por completo a estériles estudios en el campo de la química... ¡en estos momentos se dedica a encontrar un procedimiento para fijar las imágenes sobre planchas de cobre! – P. Dumas la escuchaba atentamente.

-Mi pobre marido pierde la cabeza, señor; vende todo lo que poseemos para comprar ingredientes y hacer construir aparatos...

Jean Baptiste Andre Dumas

-No veo lo que pueda yo hacer...

-¡Ah!, sí. Me he tomado la libertad de dirigirme a usted como el más sabio de los químicos, para suplicarle encarecidamente que desengañe a mi pobre esposo, cuya obstinación en sus vanos trabajos nos reducirá muy pronto a la más extremada pobreza.

P. Dumas tomó las señas del pintor y la mujer salió de aquella casa con alguna esperanza.

Daguerre

¿Qué hacer? Desengañar a ese investigador, tal vez fuera impedir un gran descubrimiento. Por otra parte, dejarle seguir sus trabajos inútiles, era coadyuvar a la ruina de una familia.

P. Dumas fue al día siguiente a ver al pintor y, después de una breve conversación, le declaró con gran asombro de la mujer:

-¡Prosiga usted sus descubrimientos, continúe usted sus trabajos... y cuente usted con mi dinero para ello!

El pintor siguió, en efecto, y gracias al generoso concurso de Dumas pudo conseguir su objetivo.


El pintor era Daguerre, que encontraría uno de los principios esenciales de la fotografía.”

La Fotografía Práctica 

El P. Dumas al que se refiere la anécdota era en realidad Jean Baptiste Andre Dumas (1800-1884), el químico y académico que recomendaría el uso de vapores de mercurio a Daguerre para el revelado de sus placas. Ni que decir tiene, que los temores de la mujer se disiparon cuando su marido consiguió la renta vitalicia de seis mil francos anuales que le otorgó el gobierno francés. Además de los beneficios obtenidos por las ediciones y traducciones de los escritos donde explicaba su método. También montó una fábrica de máquinas de daguerrotipia, asociado con su cuñado Giroux.

© JAVIER CORIA

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