martes, 1 de junio de 2010

CONFLICTOS Y NOVELA NEGRA EN LATINOAMÉRICA


Conferencia con Marcos Tarre

El próximo jueves, 3 de junio a las 19 h. el escritor de novela negra y analista de seguridad venezolano Marcos Tarre (Nueva York, 1950) dará una conferencia en la Biblioteca la Bòbila de L’Hospitalet sobre los conflictos en Latinoamérica y como éstos salen reflejados en la novela negra.

Marcos Tarre Briceño, graduado en arquitectura por la Universidad Central de Venezuela, es también columnista de prensa desde 1987 y especialista en el estudio de la delincuencia y la violencia en Latinoamérica.

El autor Marcos Tarre ha publicado en Venezuela novelas negras como Colt Comando 5.56 (Sarbo, 1983), Sentinel 44 (Sarbo, 1985) Operativo Victoria (Sarbo, 1988), BAR30: narcotráfico: la conexión paraguaná (Sarbo, 1993), Bala morena (Alfadil, 2004) o Atentado V.I.P (Libros Marcados, 2008); así como el ensayo Para vivir seguros (Alfadil, 2005).


En España publicó un cuento en el volumen que reúne las obras finalistas del XVIII Concurso Internacional de relatos policíacos de la Semana Negra de Gijón, Cuentos policíacos del Centenario (Semana Negra, 2005).

Biblioteca la Bòbila
Pl. de la Bòbila, 1
08906 L'Hospitalet
Metro: L5 Can Vidalet
Trambaix: T1, T2, T3 Ca n'Oliveres
Bus: LH2, EP1

FUENTE: Jordi Canal, Biblioteca la Bòbila: http://bobila.blogspot.com/

INFORMACIÓN ADICIONAL:

LA VIOLENCIA Y SU REFLEJO EN LA NOVELA NEGRA LATINOAMERICANA

Junio 4, 2010
Por Johari Gautier Carmona

El crimen se ha convertido en el mayor problema de Latinoamérica, por encima de la pobreza, el desempleo o la educación. Ante un fenómeno social que no deja a nadie indiferente y que adopta distintas facetas, las expresiones artísticas y la literatura en general se ven inevitablemente influenciadas. En un acto literario sobre los conflictos, Marcos Tarre, escritor venezolano y asesor de seguridad, ha analizado las repercusiones de la violencia en el género de la novela negra y sus principales características.

El mayor problema de Latinoamérica

La violencia no se ha mencionado en la última cumbre iberoamericana de jefes de estados, nos señala Marcos Tarre, y sin embargo, es, sin lugar a dudas, el mayor problema de Latinoamérica. Las cifras ilustran estas afirmaciones: murieron en 2009 más de 130.000 personas en América Latina por culpa de la violencia. De estas 130 mil personas, 21.000 son mejicanas y 16.000 venezolanas. “Es como si tuviéramos un Tsunami cada dos años”, ha comentado Marcos Tarre para ilustrar la grandeza de un problema que se concentra esencialmente en la zona caribeña, en América Central, Colombia y Venezuela. Las comparaciones con Europa son muy reveladoras: Méjico registra una tasa de 52 muertos por cien mil habitantes, Colombia 39 muertos por cien mil habitantes, mientras que España sólo cuenta con 6 muertos por cien mil habitantes.

Se trata de un fenómeno principalmente urbano, relacionado con el fácil acceso a las armas. Una ciudad como Caracas ha sumado en 2009 un total de 3000 muertos y este dato alarma más todavía si consideramos que no hay un conflicto abierto en el país venezolano. Más allá de las cifras, estas muertes suponen una continua amenaza a las libertades y al bienestar. En ciertas ciudades, los atracos y las agresiones han llegado a afectar a un 95% de la población. La violencia se nota en cada esquina, en cada semáforo y se vive a diario con el miedo y la desconfianza.

Las distintas miradas a la violencia

En su análisis de las representaciones de la violencia, Marcos Tarre ha destacado que los escritores clásicos se centraban esencialmente en la violencia estatal. Algunas de las temáticas más vistas en el boom de la literatura latinoamericana son la figura misteriosa del dictador populista y los caprichos de los coroneles envueltos en guerras interminables y sin sentido. A través del realismo mágico, autores como Gabriel García Márquez o Cortázar retrataron una época marcada por el autoritarismo y las ansias de poder. Otros como Vargas Llosa quisieron demostrar que, en sus países respectivos, la violencia está en la base de toda relación entre individuos. Y Carlos Fuentes explicó el interés literario de la violencia por su innegable atracción. “No es que miremos todos a los malos, pero es que son más interesantes que los buenos”, expresó el autor mejicano.

Por su lado, los autores contemporáneos de la novela negra latinoamericana como Raúl Argemi (Argentina), Laura Restrepo (Colombia) o el propio ponente Marcos Tarre (Venezuela), describen ambientes más callejeros, marcados por la omnipresencia de la droga y el lavado de dinero. Además de la inevitable influencia del mercado español, el auge de la novela negra latinoamericana se estriba de su clara conexión con la actualidad y la descripción de entornos corruptos muy a menudo tolerados y presentados como elementos incontrolables. Sistemas judiciales precarios, gobiernos alejados del ciudadano, globalización y un machismo desconsolador son los elementos que sirven de decorado en la actualidad.

El contrapunto a estas últimas tendencias es la novela negra cubana que, por razones políticas y una situación social peculiar, mantiene una dirección distinta. Los textos de los principales autores de la isla caribeña se mantienen al margen de lo político para describir escenas de escasez y de indefensión. No se habla con tanta insistencia del tráfico de droga puesto que no es un problema que afecte especialmente a la isla. En todo caso, Marcos Tarre ha destacado que la novela negra latinoamericana se caracteriza por una constante búsqueda de la originalidad. Quizás, el próximo boom se enmarque en ese género.

URL: http://www.diariodelasierra.es/2010/06/04/la-violencia-y-su-reflejo-en-la-novela-negra-latinoamericana/

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