lunes, 3 de mayo de 2010

LOS “ROBIN HOOD” ESPAÑOLES (III)


Luis Candelas (c. 1804-1837)

Conocido como “El bandido de Madrid” fue famoso por sus fugas, por sus dotes de actor y su maestría en el uso del disfraz. Aunque se crió en un ambiente de honrados artesanos con buena posición, desde los 18 años fue un habitual en los penales de la época. Con dotes artísticas para la talla y el dibujo, parece que tenía una notable cultura, y llegó a ejercer de librero durante algunos años y de agente del Fisco.

Pero su especialidad fueron las estafas y los timos; algunos tan ingeniosos y con una puesta en escena tan depurada, que pronto se convirtieron en argumentos de folletines y de la literatura de cordel.

De talante liberal, fue amigo del político y abogado Salustiano Olózaga, al que ayudó a fugarse de la cárcel. Fue iniciado en la “Logia Libertad Número Seis” de la masonería madrileña y tuvo el nombre simbólico de “Temístocles”. El cuartel general de la cuadrilla de Candelas era la taberna “Traganiños”, situada en la calle de los Leones. Los robos aumentaron y cada vez eran más audaces. Las autoridades se veían desbordadas y desprestigiadas por las andanzas de la banda. Los políticos liberales ya no veían con buenos ojos al “célebre ladrón”, y sus hermanos masones también lo abandonaron. Pese a no tener delitos de sangre y solicitar el perdón a María Cristina de Borbón, madre de Isabel II y menor de edad en aquel momento, fue ejecutado en el garrote vil el 6 de noviembre de 1837 ante una multitud expectante.

© JAVIER CORIA

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