jueves, 18 de marzo de 2010

LA HEPTARQUIA MÍSTICA

En la Biblioteca Británica se conserva un manuscrito con la signatura: Sloane MS 3191. Es una obra escrita con la forma de un diario por John Dee, en este caso no hay duda de la autoría. John Dee fue matemático, alquimista y el Gran Mago de Isabel I de Inglaterra, además de espía e inventor de máquinas y del alfabeto conocido como el Alfabeto de Enoch. Pero este librito, en realidad, es un grimorio práctico para invocar a los ángeles y los arcángeles que, según el autor, regían cada día de la semana, pero también, Dee aseguraba que en sus experimentos, otras entidades maléficas acudían a sus invocaciones.

El título de la obra es: La Heptarquía Mística: o las divinas leyes de la creación, y se escribió en 1582. Todo el libro está regido por el número 7, heptarquía significa País dividido en 7 reinos. La tradición mágica y histórica del número 7 viene de antiguo, cuando los primitivos calendarios utilizaban las 7 fases de la Luna para medir el tiempo, los llamados septenarios lunares. Las tradiciones atávicas, también daban importancia a las 7 estrellas errantes que veían en el cielo o a lo que llamaban los 7 planetas sagrados: Sol; Luna; Mercurio; Venus; Marte; Júpiter y Saturno. Pensaban que estos planetas influían en el que hacer humano y le daban unos valores planetarios a los días.

Los hebreos heredaron de los caldeos el orden de los días de la semana y nosotros de los propios hebreos. Cada día se pensaba que estaba regido por uno de los planetas sagrados, por ejemplo, el domingo era el día del sol, un día benéfico que había que consagrar al Dios Sol. Luego la tradición católica también adoptó esta festividad y la reconvirtió en un día de guardar y asistir a misa. El martes estaba dedicado al dios de la Guerra. Era un día de pleitos y accidentes, pero también era un día para la creación y la construcción. Sería muy largo repasar la historia del número 7. En la tradición judaica, hay 7 cielos y su nación nació después de 7 semanas de 7 días, el candelabro Sagrado, el Menorab, tiene 7 brazos. El Rey David era el séptimo hijo, y el séptimo descendiente de Abraham, fue Moisés. En la Biblia el 7 aparece 67 veces, las 7 plagas de la Apocalipsis, los 7 Pecados capitales, los 7 Sacramentos. Son 7 las iglesias citadas en el Apocalipsis, el séptimo día, “setenta veces siete” son las generaciones familiares que se citan en la Biblia. En fin, por todo ello, John Dee pensaba que todas las cosas, manifestadas o no, se regían por secuencias de 7.


Lo curioso es que la ciencia, siglos después, descubrió que el crecimiento celular se rige por periodos septenarios de reproducción, nacimiento, desarrollo y muerte. Y que la respiración de los recién nacidos, va dada a intervalos que no superan los 7 minutos en los que la respiración se va acomodando al las 70 pulsaciones por minuto, es decir, 7 veces 10. En fin, este es un libro raro, extraño que ha llegado hasta nuestros días y, según su autor, es una herramienta eficaz para convocar otras realidades, para el que sepa usarlo, que no es mí caso.

El otro libro aquí reproducido es El jeroglífico Monádico. Está compuesto por 24 teoremas sobre otros tantos símbolos y grafismos habituales en la alquimia, la cábala o la astrología. Busca el significado esotérico de las formas geométricas. John Dee termina éste trabajo con la frase: “Aquí el ojo vulgar no verá más que oscuridad, y se desesperará considerablemente”.
© JAVIER CORIA

DRAE: Mónada = Cada una de las sustancias invisibles, pero de naturaleza distinta, que componen el Universo, según el sistema de Leibniz, filósofo y matemático alemán del siglo XVII.

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